Cadáveres hechos arte: la obra de Witkin

event   2016 - 08 - 10

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Cadáveres, partes de cuerpos, transexuales, enanos y personas con deformaciones son algunos de los protagonistas de la obra del fotógrafo estadounidense Joel Peter Witkin, que retoma temas universales –grotescos para algunos– como la muerte, el sexo y el dolor, todos de una manera respetuosa. Para así exaltar la belleza oculta (o invisible para la mayoría de las personas) que existe en el mundo. 

En palabras del artista: "Trato de sacar a la luz la parte más oscura de la realidad tal y como yo la veo, pero eso no significa que yo sea una persona oscura, solo trato de ser realista. Soy una persona que aprecia la vida pero la ve de una forma específica, notando que existe una diferencia entre felicidad y tristeza, luz y oscuridad".

Su atracción por tales ambientes se originó cuando él era un niño. Bueno, en realidad hay diferentes versiones: la primera es que cuando iba a la iglesia, con su hermano gemelo y su mamá, presenció un terrible choque y de éste salió una cabeza volando hacia él. La segunda versión retoma sus días en el ejército, periodo en que fotografió los cuerpos de soldados que se suicidaron o murieron durante la Guerra de Vietnam.

Y la tercera (la oficial): "Cuando ya era adolescente, mi abuela tuvo un accidente y su pierna se empezó a gangrenar. Cuando me levantaba, la casa se llenaba con ese olor a café y la pierna de mi abuela, y acabé asociando el dolor con el amor".

¿Cómo logra estas fotografías? Influenciado por grandes artistas como Velázquez, Giotto, Pablo Picasso, Joan Miró, entre otros, Joel Peter Witkin en sus composiciones alude al infierno, el purgatorio, la crucifixión y a otras referencias judeo-cristianas (religiones que tuvo por parte de su padre y madre).

El proceso para la construcción de sus escenarios y naturalezas muertas involucran , en ocasiones, de un dibujo o boceto; del llamado de personas consideradas diferentes; y, en otras, de visitas y permisos en morgues para tomar los cuerpos que formarán parte de una fotografía.

De esta forma, Witkin continúa con la tradición de los retratos post-mortem, y a su vez del desnudo, expresiones que funcionan como un "homenaje a la grandeza, al esplendor y a la miseria de la condición humana"